Aquí us deixo un article de la Suzana Stroke, una psicoterapeuta especialitzada en les relacions humanes que ens va deixar aquest desembre passat.
Davant de la imminent Jornada de Reflexió m’ha semblat adient el tema. Us recomano la lectura de tots els seus articles.
Montse Badia (mare d’en Martí de Personatges)
ACUSACIÓN VERSUS COMPRENSIÓN
La acusación es uno de los elementos más frecuentes que causan desarmonía, distancia y resentimiento en una relación interpersonal.
Acusar significa apuntar errores, defectos, incapacidades, con el objetivo de que el otro cambie – y añadido de que el cambio es para el bien del otro. El cambio propio queda en segundo plano, o quizás, ni es cuestionado.
El que acusa parte del principio que tiene razón en su manera de ver la vida, desde los temas más triviales hasta asuntos fundamentales dentro de la relación.
La acusación puede ser practicada desde formas agresivas hasta formas diplomáticas e incluso delicadas.
Podemos ver claramente como el mantener nuestra mente ocupada con buscar responsables por nuestra vida, nuestras dificultades, nuestro sufrimiento, nos aleja de la posibilidad de amar y ser amado.
Nos empeñamos en suponer que cuando finalmente el otro entienda nuestras razones, cuando finalmente el otro cambie sus “errores” y sus “equivocaciones,” entonces podremos ser felices.
Esto ocurre en casi todas las relaciones interpersonales, pero más intensa y continuadamente en las relaciones donde hay más intimidad.
Es bastante paradójico, pues actuamos con más exigencia y más demandas donde nos sentimos más seguros y más queridos, pues esa misma intimidad y seguridad nos permite mostrar los aspectos más escondidos de nosotros mismos, los cuales no nos permitimos expresar en otros ámbitos menos “seguros” justamente porque hay una percepción de que tales actitudes podrán causar dificultades o incluso rechazo. En las relaciones más íntimas contamos con que el otro nos quiere (suponemos, incondicionalmente). Esos mismos aspectos que evaluamos como nuestra “razón,” “nuestra verdad incontestable,” se transforman – de forma distorsionada — en pré-requisitos para que la relación pueda tener continuidad e incluso felicidad. Es casi como una prueba de amor: “si tu me amaras de veras, cambiarías.”
Podemos dar la vuelta a esas tendencias tan dañinas y destructivas con un movimiento hacia nosotros mismos, sencillamente, empezando a cuestionar cada acusación que hacemos al otro, preguntándonos el porqué y para qué hacemos o pensamos con esas afirmaciones tan absolutas, como si no hubiera otra altenativa para encontrar un camino de salida de nuestros conflictos interpersonales.
Paralelamente al proceso de cuestionar nuestras “verdades absolutas” podemos empezar a ponernos en el lugar del otro, a buscar comprensión de cómo es el otro, qué piensa, qué siente, y por qué piensa, siente y actúa de tal o cual manera.
Con ese movimiento ya es posible abrirse un camino nuevo que posibilita un encuentro, diálogo y apertura para dejar fluir sentimientos más generosos.
A partir de alli también surge un espacio constructivo, creativo y sin ninguna duda más amoroso.
Article extret de la pàgina web de Suzana Stroke. Aquí en teniu l’enllaç:
http://www.suzanastroke.com.br/index.php/es/temas/56-acusao-versus-compreensi

